Detenido por el cuádruple crimen
Osvaldo Martínez (27), el novio de Bárbara Santos (29), víctima de la masacre de La Plata, fue visto en la casa de aquélla el día del hecho. Le encontraron golpes en los brazos y sangre en las uñas.
LA PLATA– El sangriento crimen de las cuatro mujeres en La Plata avanza con pistas firmes hacia el único sospechoso: Osvaldo Martínez (27), novio de una de las víctimas, Bárbara Santos (29), fue detenido según lo ordenó el juez de Garantías Guillermo Atencio, a pedido del fiscal de instrucción Álvaro Garganta.
Sobre él pesa el testimonio de un remisero, quien aseguró que el día de los asesinatos trasladó a la amiga de Bárbara hasta su casa y que un hombre similar al detenido le abrió la puerta a la joven para hacerla pasar. Los dichos robustecieron la prueba de sospecha que hasta el momento existía por las declaraciones de un vecino, quien dijo haber visto el auto de Martínez –un Fiat Uno blanco– estacionado durante la madrugada en el domicilio de las víctimas, contradiciendo así al acusado, quien al momento de declarar negó haber estado en ese lugar.
Otra persona les aportó a los investigadores que entre las 2 y las 3 lo vio ingresar violentamente con el vehículo a la casa en la que vive, en la localidad de Melchor Romero, después del asesinato.
El juez acusó a Martínez de homicidio simple por el crimen de Bárbara Santos y de triple homicidio calificado por las otras víctimas. Según los investigadores, a éstas últimas las habría matado para silenciar la feroz muerte de su novia.
Se trata de la hija y la mamá de Bárbara, Micaela Yamila Galle Santos (11) y Susana Bártoli (63), además de Marisol Pereyra (30), amiga de Santos, quienes estaban en la vivienda de la calle 28, entre 41 y 42, del barrio platense La Loma, cuando se desencadenó la masacre.
Karateca celoso y posesivo
Si bien ayer los investigadores reunían las pruebas del caso, el fiscal Garganta entendió que el imputado Martínez mató a Santos “por cuestiones vinculadas con desavenencias de pareja” y añadió que con el fin de lograr su impunidad hizo lo mismo con Pereyra, Bártoli y Galle Santos.
Mientras se espera el resultado de las autopsias, Garganta afirmó que las mujeres fueron ultimadas con la aplicación de golpes y el empleo de un arma blanca.
Hubo vecinos que confirmaron que el sospechoso, quien practicaba artes marciales, era “celoso y posesivo con su pareja”, y dijeron que incluso “le controlaba sus salidas y amistades”. Por eso los pesquisas creen que el detonante del cuádruple homicidio podría estar vinculado con la negativa de Martínez a que su novia concretara una salida con su amiga.
“No se trata de un psicótico, había una relación rara” entre el sospechoso y la joven, dijo el juez, en declaraciones radiales. Por esta razón, agregó que se está “muy lejos de hablar de un inimputable”.
En el escrito presentado por el fiscal y avalado por el juez de Garantías también se hizo referencia al resto de las pruebas. No sólo hay testigos que señalan que el auto de Martínez estaba en la puerta de la casa de Santos, sino que también hay habitantes del barrio en el que vive el acusado que aseguran haberlo visto en la madrugada “abrir violentamente el portón de chapa, ingresar a la casa, cerrar y apagar todo”. Y remarcan que “nunca (Martínez) abre el portón de ese modo violento, por lo que parecía que había chocado”.
La situación del ahora detenido se agrava aún más porque, en el reconocimiento médico, los profesionales detectaron que Martínez presentaba golpes y contusiones en sus dos brazos –los que podrían haber sido provocados por alguna de las víctimas como mecanismo de defensa– y rastros de sangre debajo de las uñas.
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